Dirección de obra Park & Palace – Madrid

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Fachada principal calle Irún.

Este edificio se encuentra emplazado en una parcela antes ocupada por otro edificio de Telefónica que se demolió previamente. Tras la demolición, salió a la luz un perímetro que presentaba diferentes sistemas de contención que se habían ido ejecutando para resolver puntualmente cada actuación. Había que adaptar la contención nueva de nuestro edificio al escenario existente, acordando la geometría de la nueva construcción con la altimetría de las calles y las edificaciones colindantes. Para ello se recurrió a anclajes postesados y cortinas de micropilotes fundamentalmente.

Toda la cimentación «interior» se resuelve con zapatas y muros, si bien hicieron falta algunos rellenos estructurales y micropilotes con encepados arriostrados para compatibilizar los niveles de apoyo con el desnivel de la parcela.

Para adaptarse a la edificación colindante y respetar la normativa urbanística, la parcela y el edificio, mantienen una pendiente del 4% en la mayor parte de su extensión longitudinal, paralela a la calle Irún.

La estructura se resuelve con losas y pilares de hormigón en plantas sótanos y baja, y pilares metálicos en resto de plantas. En planta baja se genera un amplio vestíbulo exterior que comunica la calle Irún con un jardín interior adosado a los edificios existentes, lo que proporciona una mejora significativa para éstos con respecto a la edificación demolida. Esta zona abierta en planta baja está presidida por un estanque en cascada.

Empezamos a levantar pilares en la zona más alta, con un sótano, y seguimos con la cimentación en la zona con dos sótanos.

Una constante dificultad desde la concepción del edificio y durante la ejecución ha sido la propia geometría del mismo. De las 118 viviendas que alberga el edificio hay muy pocas unidades iguales. Todas ellas con terraza al exterior y luz natural en todas las estancias, excepto en los baños, que son interiores. Existe una ligera pendiente paralela a la calle Irún en sótanos y planta baja e incluso en algunas plantas superiores, como solución para adaptar este «gran barco» a las aguas ya urbanizadas.

Además de las terrazas espectaculares que tienen los áticos, se genera una zona común en planta novena, que protagoniza una piscina desbordante con vistas al Palacio Real, la Casa de campo y Plaza de España que está haciendo las delicias de todo el que sube a contemplarlo.

Las instalaciones del edificio son centralizadas. La climatización combina el suelo radiante y el aire acondicionado mediante fancoils, alimentado todo ello desde centros de producción situados en planta novena y séptima (dos portales). La producción para la calefacción se ha confiado a dos calderas de gas, el ACS a una máquina de aerotermia (apoyada por colectores solares en planta 11), y el aire acondicionado a bombas de calor mediante gas refrigerante.

Mención especial en esta obra merece la fachada. Una apuesta arriesgada por la complejidad de la ejecución y puesta en obra. Se trata de un sistema con dos capas fundamentales; una de ellas es la que hace de cerramiento efectivo del edificio y la otra consiste en una «tramoya» de pilastras y ménsulas con revestimiento cerámico, que genera una segunda piel, dando sombras y juego estético a la fachada, y que alberga a su vez la red de bajantes y canalones por los que se evacúan las aguas pluviales provenientes de las terrazas perimetrales.

Las obras comenzaron con un proyecto de 110 viviendas, aunque durante la obra se modificó el proyecto y se incluyeron 8 viviendas más, lo que obligó a redistribuir las plantas y acondicionar las instalaciones. El resultado ha sido muy satisfactorio y ha dotado a esta zona gris del barrio, situado en la umbría del monte de Parque Oeste, de un enclave de singular colorido que merece la pena visitar y vivir.